EDUARDO DURÁN FERRER

CONSTRUCTOR DE GUITARRAS

    Benito Ferrer, nació en Orihuela (Alicante) en 1845. Siendo bastante joven se traslado a Granada donde empezó a estudiar medicina. Pero le gustaba la zambra del Sacromonte y se construyo una guitarra para él, y así poder tocar en la zambra, pero gusto tanto su guitarra que termino montando su primer taller en la calle Jarrería (año 1875). Luego se traslado al callejón de las Campanas y por último a la calle Santiago.

Fruto de su talento fueron las reglas exactas y definitivas para la repartición de los trastes en la bandurria y el laúd y el cambio de las viejas cuerdas de tripa y de seda por las metálicas. Para poner en práctica todas esta ocurrencias, tendría que reforzar sensiblemente el interior del instrumento, de forma que aguantara la presión de las cuerdas de metal. Sus guitarras pasarían por varias etapas hasta ir configurándose  también en la forma actual.

La cosa fue bastante bien. Por ejemplo, cuando normalmente se cobraba seis pesetas por un instrumento, él se permitía el lujo de venderlos a quince. La suma más alta que se llegó a pagar por una de sus guitarras fueron ciento cincuenta pesetas, que en aquellos tiempos no estaba nada mal.

Figuras como Recuerda, Molina Zúñiga y Manuel Jofré, además de tantos otros, tocaron sus sonatas. Andrés Segovia en sus primeros momentos, los difíciles recibió un precioso regalo de manos de Don Benito, una guitarra de estudio.

En su taller entre otros aprendió su sobrino Eduardo Ferrer.

    Eduardo Ferrer, nació en Granada en 1905. Con 10 o 12 años empezó en el taller de su tío Benito Ferrer. A la muerte de su tío se hizo cargo del taller, que continuo hasta su muerte.

 Ha enseñado el oficio a prácticamente todos los guitarreros de Granada, que a su vez algunos de estos ya tienen o han tenido alumnos.

La fábrica Yamaha, de Japón, lo contrató durante 3 años, 1966, 1967, 1968 para que fuera allí tres meses de cada uno, para asesorarlos en la forma de construir.

Su sistema de construcción es el tradicional, el de su tío, el de Torres en definitiva. Admira las innovaciones pero confiesa que después de romperse la cabeza investigando por su cuenta, tuvo que volver a lo tradicional. Cree que con Antonio Torres y Benito Ferrer se acabaron las novedades. Explica que el secreto de que una guitarra suene bien debe esta en la madera, en las vetas, porque si no, sería imposible que sacando seis del mismo palo y construyéndolas exactamente igual, unas suenen y otras no.

Su afición por los instrumentos de cuerda le hace que domine el toque de algunos de ellos, la bandurria, el laúd y la guitarra, lo bastante como para saber si suena bien o no.

En 1975, su compañeros de la guitarrería Granadina le ofrecieron un homenaje de admiración y agradecimiento con motivo de cumplirse los 100 años de la fundación de la Casa Ferrer.

    Antonio Durán, nació en Granada en 1940. Empezó con Antonio Marin y Manuel López, y luego se paso a Casa Ferrer como constructor de castañuelas y luego de guitarras.

 En 1957 tuvo un accidente laboral en el que perdió el brazo derecho. Al año siguiente, monta su taller que dirige en persona, y que vino a convertirse en otra escuela de aprendizaje, en la cual han pasado algunos de los guitarreros que hoy por hoy trabajan en granada.

También tuvo la manía de muchos guitarreros jóvenes, la de vender sus instrumentos sin marca a otros ya veteranos. Menos mal que se le pasó aquella timidez y desde entonces se compran con su propia etiqueta. A fin de cuentas, es él quien dirige su taller y todo lo que en él se hace.

Aplica el sistema Ferrer a las clásicas. Las flamenco las modifica de otra manera.

Ha sido una persona muy metida en el mundo del flamenco, era un asiduo a los festivales flamencos y algunas peñas de flamenco. Esto le llevo a tener amistad con bastantes artistas de este arte. Con los cuales no solo compartía el arte del flamenco sino también el de la amistad. De hecho una gran mayoría de ellos cuando venían a Granada no dudaban en pasar por su casa, que siempre estaba abierta a todo el mundo, para disfrutar de su hospitalidad.

  Eduardo Durán Ferrer . La 4ª generación. (ver luthier)